Sürüngen
Esta es una historia muy especial, de cómo por el egoísmo y la maldad de los
hombres todo se perdió…bueno, no todo en absoluto. Comenzaré por contarles quien
soy yo, vivo en Oludeniz, aquí era muy conocido por sus hermosos paisajes,
aunque la vista que un árbol puede tener es muy limitada pero lo poco que podía
ver era increíble.
Los humanos siempre han pensado que nosotros, es decir, los
árboles, los animales, las plantas y cualquier tipo de naturaleza no podemos
pensar ni sentir, pero están muy equivocados… Durante mis primeros años de vida
no recuerdo haber tenido mucho contacto con los humanos. Hasta que un día a
estas montañas alejadas de la civilización llegó una familia, según lo que
escuche mientras hablaban eran de un pueblo cercano, la pareja se encontraba muy
angustiada, la mujer cargaba entre sus manos un bulto el cual protegía con
especial empeño, la cobija que cubría a lo que se encontraba dentro se movió un
poco y dejó entrever unos pequeños ojos, todos mirábamos muy atentos. -¿Qué es
esto?- me pregunté, la mujer retiró la cobija y con mucho asombro mire al
pequeño humano que había dentro, nunca había visto a alguien tan hermoso como
él, era frágil y tierno que entendí la preocupación de sus padres, los rostros
de ellos reflejaban angustia y desconcierto, platicaban de la situación que se
aproximaba, las cosas que dijeron me impactaron, el líder del país, cometió un
grave error, debido al poder que comenzó a ganar internacionalmente se sentía
seguro e invencible, de acuerdo con lo que la pareja contaba este hombre tomó la
terrible decisión de declararle la guerra a otro país, Estados Unidos, el cual
se consideraba una potencia mundial, yo no entendía muy bien lo que pasaba, pero
no se necesita ser un sabio para comprender que posiblemente ocurriría una gran
catástrofe. Todos en el bosque cuidabamos del bebé cuando sus padres tenían que
irse a buscar alimento, pero yo sentía gran interés por él, cuando lloraba
bajaba una de mis ramas para arrullarlo y estaba pendiente de que nadie le
hiciera daño. Más tarde llegó un grupo de personas que traían más noticias, la
guerra había comenzado y todos temían que Estados Unidos usará su armamento
nuclear y esto terminará con el mundo, pero yo sabía que protegería al pequeño
humano pasará lo que pasará, aunque al principio yo le daba un poco de miedo
llegamos a tener una conexión muy especial y yo percibía que había algo en él
diferente a todos los demás. Pasaron tres meses exactamente y en el bosque ya
había unos cincuenta humanos, todos estaban desesperados y llenos incertidumbre
cuando por fin ocurrió lo que tanto temíamos, ese día se escuchó un gran
estruendo así introduje en el interior de mi corteza al pequeño, yo era el único
árbol que podía hacerlo, pero no introduje a nadie más pues no sabía lo que
podría pasar si lo hacía. Después del gran sonido que produjo la bomba no
recuerdo más pues estuve inconsciente, no sé por cuánto tiempo, cuando desperté
por todas partes había destrucción, mis ramas estaban dañadas, mi hermoso hogar
había quedado atrás, los humanos y muchos animales estaban muertos, la
vegetación estaba consumida y seca, había un gran daño, pero no me atreví a
sacar al humano que tenía dentro de mí pues decidí esperar para saber si eso era
seguro. Me preguntaba si la destrucción estaba en todas partes ¿Estaría perdido
todo? ¿acaso ha terminado la vida como la conocíamos? Quería liberar al humano,
pero espere. Con el paso de los días sabía que debía sacar al niño de mi
interior, pues mi poder no era suficiente para que sobreviviera ahí por más
tiempo. Así que antes decidí esperar la llegada de un ave para que me informara
si cerca de ahí había un poco de agua o algún alimento, después de unas horas vi
un águila, ella me informo que sí había, así que después de mucha insistencia
accedió llevar al humano para que pudiera alimentarse, lo saque y al mirarlo
estaba intacto, pero después de unos minutos, mientras recuperaba la conciencia
lloro pues estaba hambriento, no sabía si podía confiar en el águila, pero le
prometí que si algo extraño pasaba le permitiría entrar en mí para protegerlo.
La espera fue larga y mientras llegaban me preguntaba si fue buena idea
salvarlo, pero estaba decidido a ver por él siempre; de repente vi a un extraño
reptil, nunca había estado por aquí y estaba ileso como si la bomba nuclear no
le hubiera afectado, le hable y me contó que su piel es muy resistente debido a
sus escamas de modo que sobrevivió y no tuvo ningún daño, decidió quedarse
conmigo para hacerse compañía y le conté lo del pequeño humano, me miró dudoso y
se preguntaba si viviría por mucho tiempo.
Por fin llegaron, el águila había
cuidado bien del pequeño. Pasaron los años y el niño se convirtió en un joven
fuerte, más de lo que se imaginan, guapo y robusto, por extraño que les parezca
nos hicimos buenos amigos y tanto el águila como el reptil y yo aprendimos a
comunicarnos con él, entre nosotros nos cuidabamos y aunque la vida era muy
difícil y peligrosa debido a los residuos radiactivos aprendimos a adaptarnos.
El joven comenzó a hacerse muchas preguntas y deseaba saber si en otros lugares
la vida era igual, quería explorar y le interesaba saber si en otra parte había
más de su especie. Un día por la noche un extraño movimiento estremeció la
tierra, esta se movía sin parar y cuando por fin se detuvo el mar que se
encontraba cerca se desbordó, fiel a mi promesa introduje al joven, al águila y
al reptil en mi interior. Cuando el agua se retiró y solo quedaba el lodo decidí
saber qué había pasado dentro, pero mi sorpresa era que el águila y reptil
murieron, cuando el joven salió tenía un aspecto diferente, parte de su cuerpo
era como de un reptil, incluyendo la mitad de su rostro, algunas partes de su
piel se cubrían por plumas y sus pies ahora eran como garras de águila ¿Qué es
lo que había pasado? El joven estaba muy confundido y se sentía sumamente
extraño, los días siguientes fueron los peores después de la catástrofe pues el
joven me odiaba y me culpaba de lo sucedido, pero yo solo lo protegía y deseaba
que estuviera bien. Él se fue y pensé que nunca volvería, pero un día regresó.
-“Disculpa mi actitud”- dijo él. -“No te apures, comprendo tu confusión”-le
respondí y añadí: -“Pensé en un nombre para ti”- -“¿Cuál es?” -“Serás Sürüngen,
porque ahora tu aspecto es como de reptil, sé que aprovecharas tu nueva
condición para descubrir lo que hay lejos de aquí, debe haber otros como tú, yo
estoy a punto de morir, pero te sabrás defender y estarás bien. Ahora vete, en
el camino encontrarás alguien que te acompañe. Por favor escarba un poco y busca
la lanza que era de tu padre esta te ayudara en tu viaje. No me olvides querido
amigo.”



¡Hola Karla ! Muy buen relato e historia, pero debiste ser más enfática y descriptiva en detalles en el instante creativo y mítico de tu bestia. Buen diseño y las fotos ayudan mucho, aunque bien puedas integrar a otros seres con tu bestia en una misma imagen. Pónle más características psicológicas. Hizo falta la narración de tu voz con el audio insertado en esta entrada. Felicito tu esfuerzo y creatividad.
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