LUNA SANGRIENTA Y TORMENTA
LUNA SANGRIENTA Y TORMENTA
En
el país de Japón, cerca de Kioto, arrumbaba la maldad, la frialdad, la soledad
y la infertilidad en los humanos, por una bestia llamada Inféned. Se creía que
la bestia había sido creada para atormentar a las almas de los niños y madres, aunque
realmente al ver a la bestia no creerías que podría llegar a hacer tan
horripilantes cosas.
Inféned
tenía grandes alas como las de un fénix, era gordo con la panza del mismo color
que sus alas, tenía grandes cuernos con los que podía presentir si un alma estaba
cerca de él y poseía unos ojos poderosamente grandes llenos de fuego, en su
cabeza solamente existía la oscuridad y el querer corromper a cualquier alma
pura, que se le atravesara por el camino, pero no todo era malo, la temible bestia
podía crear la fertilidad en aquellas mujeres que no podían tener bebés, obviamente
no todo sería tan fácil, tenían que pagar un precio y muy alto.
Realmente
al observar a Inféned pensarías que era una bestia buena y tierna, pues en
Japón existían bestias buenas y malas, sin embargo, a Inféned era difícil descifrar
si era bueno o malo.
Les
contaré la historia de esta bestia…
Inféned
creció solo en Kioto, en una ocasión conoció
a una mujer que no podía tener hijos, la mujer todas las noches lloraba porque
lo que más quería, era tener un bebé.
Una
noche de luna roja, Inféned vio a la mujer y le enterró uno de sus cuernos en el
vientre de ella. Sangrada y pálida fue al médico, le dijeron que estaba embarazada,
pero su herida era muy profunda, sería muy peligroso tener a ese bebé, debía
tomar una decisión de tener o no a su hijo…
Con
el paso de los años Inféned conoció a un ser que tenía poco tiempo de vida, ya
que su madre era infértil, pero por un “milagro” ella se embarazo, aunque el
precio para tener a su bebé fue morir. Inféned y el ser, eran grandes amigos,
hacían muchas cosas y amaban pasear por una casa, ya que esta estaba
abandonada.
En
una tarde de tormenta y luna roja, falleció el ser. La muerte de su gran amigo
le partió el corazón a Inféned. Por lo que volvió a quedarse nuevamente solo. Al
ver el cuerpo de su amigo le recordó a cierta mujer, se dio cuenta que él, su
gran amigo, era hijo de aquella mujer a la ayudo a embarazarse. Inféned no se
explicaba lo que había pasado, se suponía que le había ayudado, no que ambos
morirían. Se odio tanto así mismo que maldijo a toda aquella mujer infértil y
ser que existiera en Kioto, juro que jamás volvería a ayudar a ninguna mujer y
que sí lo hacía, el bebé moriría cada noche de tormenta de luna roja.
Se
dice que cada noche de “luna sangrienta y tormenta”, el cielo de torna rojo,
los truenos son espantosos y se puede observar como baja Inféned a visitar a
todas las mujeres infértiles que tuvieron un hijo, se rumora que la bestia se lleva
a los bebés y pierden sus almas, las madres son atormentadas y los días se
vuelven fríos y llenos de soledad.
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| INFÉNED |
“Por
eso,
lleva siempre tus cuernos en las manos
y
no te llevará,
cuídate de la noche
sangrienta
y no te llevará…”

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